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Angelita, o el gozo de vivir – Mercedes Ballesteros

“¡Banderita, tú eres roja,
banderita, tú eres gualda
llevas sangre, llevas oro…!”
¡Cómo nos gustaba, a mi hermano y a mí, interrumpir el estudio de la Trigonometría para oír cantar a Angelita por el patio de atrás! Todas sus canciones eran por lo general patrióticas, con mucho legionario y mucho soldadito español.
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El destello - Italo Calvino

Pasó un día, en un cruce de caminos, en medio de una multitud, gente yendo y viniendo. Paré, pestañeé: no comprendí de inmediato. Nada, nada de nada. No entendí por qué razón las cosas o la gente, todo era insignificante, absurdo. Reí.

Lo que encontré extraño en aquel momento era que no lo había notado antes nunca;  que todo lo había aceptado hasta entonces: semáforos, carros, carteles, uniformes, monumentos, cosas completamente sin sentido en este mundo, aceptándolas como si hubiera alguna necesidad, alguna cadena de causa y efecto que las uniera.
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¡Déjalo! - Franz Kafka

Fue muy temprano por la mañana, la calles limpias y desiertas, yo estaba caminando hacia la estación. Cuando comparé el reloj de la torre con mi reloj supe que en realidad era más tarde de lo que había imaginado, me tuve que apurar, el shock por el descubrimiento me hizo dudar del camino, yo no conocía mi camino muy bien en esta ciudad; por suerte, un policía estaba cerca, corrí hacia él y sin aliento le pregunte el camino. Él sonrió y dijo: “¿Quieres que el camino te lo enseñe yo?” “Sí” dije, “puesto que no puedo encontrarlo por mí mismo.” “¡Déjalo! Déjalo.” Dijo, y se alejó de repente, como la gente que quiere estar a sola con su risa.

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El semejante – Miguel de Unamuno


Como todos huían de Celestino el tonto, tomándole cuando más de dominguillo con que divertirse, el pobrecito evitaba a la gente paseándose solo por el campo solitario, sumido en lo que le rodeaba, asistiendo sin conciencia de sí al desfile de cuanto se ponía por delante. Celestino el tonto sí que vivía dentro del mundo como en útero materno, entretejiendo con realidades frescas sueños infantiles, para él tan reales como aquéllas, en una niñez estancada, apegada al caleidoscopio vivo como a la placenta el feto, y como éste ignorante de sí. Su alma lo abarcaba todo en pura sencillez; todo era estado de su conciencia. Se iba por la mayor soledad de las alamedas del rio, riéndose de los chapuzones de los patos, de los vuelos cortos de los pájaros, de los revoloteos trenzados de las pajareras de mariposas. Una de sus mayores diversiones era ver dar la vuelta a un escarabajo a quien pusiera patas arriba en el suelo.
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Magela Baudoin gana Premio de Cuento Gabriel García Márquez 2015

Tras ganar el Premio Nacional de Novela 2014 por El sonido de la H, ahora ha sido galardonada con el Premio de Cuento Gabriel García Márquez 2015 en Bogotá, Colombia, por su libro “La composición de la sal” -Editora Plural-.